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  • Foto del escritorMarvin Núñez RD

¡No estoy de acuerdo con mi sacerdote!... ¿Qué hago?

Como católicos, es natural que tengamos diferencias con los sacerdotes en ocasiones. Puede ser difícil mantener una actitud de obediencia cuando no estamos de acuerdo con las enseñanzas o decisiones de nuestros líderes religiosos. Sin embargo, es importante recordar que la obediencia es una virtud fundamental en la fe católica, y que nuestra relación con Dios nos llama a ser obedientes en todas las áreas de nuestra vida, incluyendo nuestra relación con la Iglesia.

La primera cita bíblica que nos viene a la mente cuando hablamos de obediencia es Romanos 13:1-2: "Que toda persona se someta a las autoridades superiores, porque no hay autoridad que no venga de Dios, y las que existen son instituidas por Dios. Así que aquel que se opone a la autoridad, resiste a la orden de Dios, y los que resisten, atraen sobre sí mismos una condenación". Este pasaje nos recuerda que todas las autoridades, incluyendo las religiosas, son establecidas por Dios, y que resistirse a ellas es resistirse a Dios mismo.

Otra cita bíblica que nos llama a la obediencia es Hebreos 13:17: "Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta de ellas; para que lo hagan con alegría y no gimiendo, porque esto no os sería provechoso". Este pasaje nos recuerda que los sacerdotes son responsables de nuestras almas y que debemos ser obedientes a ellos en la medida en que sus enseñanzas y decisiones estén en línea con la voluntad de Dios.

A veces, es posible que no estemos de acuerdo con las enseñanzas o decisiones de los sacerdotes. En esos casos, es importante mantener una actitud de respeto y humildad al cuestionar sus decisiones. Podemos buscar orientación en las enseñanzas de la Iglesia y de la Sagrada Escritura, y podemos expresar nuestras diferencias de manera respetuosa y constructiva.

En resumen, como católicos, debemos ser obedientes a las autoridades religiosas establecidas por Dios, aunque a veces no estemos de acuerdo con ellas. Debemos buscar orientación en las enseñanzas de la Iglesia y de la Biblia, y debemos expresar nuestras diferencias de manera respetuosa y constructiva. Al hacerlo, podemos mantener una actitud de respeto y humildad en nuestra relación con la Iglesia y con nuestros hermanos y hermanas en la fe.


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